Saltar al contenido principal
Divulgación6 min de lectura

El primer edificio de Gehry en Nueva York: por qué el IAC Building no tiene un solo ángulo recto

Por qué Frank Gehry tardó décadas en construir en Manhattan y cómo el IAC Building en Chelsea —blanco, curvo, sin un solo ángulo recto— se volvió posible gracias a CATIA y a un cliente sin miedo.

arquitecturaNueva YorkFrank Gehryfachadatecnologíadivulgación
El primer edificio de Gehry en Nueva York: por qué el IAC Building no tiene un solo ángulo recto

Frank Gehry tardó décadas en construir en Manhattan. Cuando lo hizo, eligió hacer algo que nadie más había puesto en esta ciudad.

Gehry es probablemente el arquitecto más reconocible del mundo. Su forma de trabajar — curvas imposibles, superficies que se doblan sobre sí mismas, materiales que parecen en movimiento — es tan característica que existe un término informal para describirla: "gehryesco". Sin embargo, durante décadas no había construido nada en Nueva York. La ciudad que concentra más arquitectura de primer nivel en Estados Unidos no tenía un solo edificio de Gehry hasta 2007, cuando se terminó el IAC Building en Chelsea. Valió la pena esperar.


Frank Gehry: el arquitecto de las curvas

Frank Gehry nació en Toronto en 1929 y se formó en la Universidad del Sur de California y en Harvard. Durante los años setenta y ochenta desarrolló un lenguaje arquitectónico propio — fragmentado, escultórico, desafiante — que lo separó claramente de sus contemporáneos. Pero fue el Museo Guggenheim de Bilbao (1997) el proyecto que lo convirtió en un fenómeno cultural global. El museo de titanio y curvas sobre la ría del Nervión no solo revitalizó una ciudad industrial en declive — creó el concepto del "efecto Bilbao", la idea de que un edificio icónico puede transformar económica y culturalmente una ciudad entera.

Después de Bilbao llegaron la Sala de Conciertos Walt Disney en Los Ángeles (2003), el Museo de Arte Contemporáneo de Cleveland (2012) y decenas de proyectos en todo el mundo. Pero Nueva York, la ciudad donde Gehry vivía desde hacía años, seguía sin tener ningún edificio suyo. Las razones eran en parte prácticas — el mercado inmobiliario neoyorquino es extremadamente conservador — y en parte personales: Gehry esperaba el proyecto correcto.

El proyecto correcto resultó ser la nueva sede de IAC, una empresa de medios digitales fundada por Barry Diller.


El encargo y la decisión formal

Barry Diller eligió a Gehry en 2000 para diseñar la sede de IAC/InterActiveCorp en Chelsea, frente al río Hudson. El encargo era relativamente modesto en escala — diez pisos, algo menos de 20.000 metros cuadrados — pero la libertad creativa era total. Diller quería un edificio que fuera una declaración, algo que dijera que IAC era una empresa distinta a las demás.

Gehry tomó una decisión formal muy precisa: el edificio sería completamente blanco y completamente curvo. Sin ángulos rectos, sin líneas horizontales o verticales dominantes, sin referencias a la cuadrícula ortogonal de Manhattan. Las fachadas de vidrio blanco laminado se doblan, se curvan y se superponen en capas que evocan las velas de un velero — una metáfora del movimiento y la ligereza que contrasta deliberadamente con la masa de los edificios de ladrillo y concreto del vecindario.

El color blanco fue una decisión igualmente consciente. En una ciudad donde los materiales dominantes son el ladrillo rojo, el granito gris y el vidrio reflectante, el blanco del IAC produce un efecto de luminosidad que cambia según la hora del día — cálido en la mañana, brillante al mediodía, casi rosado al atardecer.


La tecnología detrás de las curvas

Construir curvas en arquitectura no es nuevo — las cúpulas, los arcos y las bóvedas llevan milenios haciéndolo. Lo que es relativamente nuevo es la capacidad de construir superficies de curvatura compleja — curvas que cambian de radio en todas las direcciones — con precisión industrial. Esa capacidad depende de software de diseño y fabricación digital que se generalizó en los años noventa, y sin el cual proyectos como el Guggenheim de Bilbao o el IAC Building serían imposibles.

Gehry usa desde los años noventa un software originalmente desarrollado para la industria aeroespacial llamado CATIA, que permite modelar superficies de geometría compleja y traducirlas directamente a instrucciones de fabricación para los paneles. Cada panel de vidrio del IAC Building tiene una curvatura ligeramente distinta a los demás, y fue fabricado de acuerdo a las especificaciones exactas generadas por ese modelo digital.

El sistema estructural del edificio es un entramado de acero que sigue la geometría de las curvas exteriores, combinado con un núcleo central de concreto. La complejidad está en la fachada — que no es portante — mientras que la estructura interior es relativamente convencional. Esto es característico del trabajo de Gehry: la radicalidad formal en el exterior coexiste con soluciones estructurales que los ingenieros pueden ejecutar con herramientas conocidas.


El IAC Building y Chelsea

El IAC Building se terminó en 2007, un año antes de que el High Line abriera su primer tramo al público. Su construcción fue parte de la transformación de Chelsea de barrio industrial a distrito cultural y residencial de alta gama, y contribuyó a establecer la imagen del vecindario como laboratorio de arquitectura contemporánea en Nueva York.

Desde la apertura del High Line, el IAC se convirtió en uno de los edificios más fotografiados de la ciudad — en parte por su ubicación junto al parque elevado, que ofrece una perspectiva privilegiada de las curvas de la fachada. Es un edificio que funciona especialmente bien desde una distancia media: suficientemente cerca para ver el movimiento de las curvas, suficientemente lejos para leer el conjunto como una masa blanca y fluida en contraste con el cielo.


Lo que el IAC dice sobre Gehry y sobre Nueva York

El IAC Building es un edificio relativamente pequeño en la obra de Gehry — ni de lejos su proyecto más ambicioso — pero tiene un significado particular en el contexto neoyorquino. Nueva York es una ciudad que históricamente ha sido escéptica frente a la arquitectura espectacular: la densidad del tejido urbano, la fuerza de la cuadrícula, el conservadurismo del mercado inmobiliario crean condiciones que no favorecen la experimentación formal.

El IAC llegó en un momento en que Chelsea estaba cambiando, y se convirtió en una de las señales más claras de ese cambio. No es el edificio más importante de Gehry, pero sí es el más importante para entender qué puede pasar cuando un arquitecto con una voz muy definida encuentra finalmente el lugar y el cliente adecuados en una ciudad que tardó en recibirlo.


Referencias

  • Isenberg, B. (2009). Conversations with Frank Gehry. Knopf, Nueva York. Entrevistas extensas con Gehry sobre su proceso de trabajo, sus influencias y sus proyectos más importantes. Accesible y muy recomendable como punto de entrada.
  • Dal Co, F. y Forster, K. W. (1998). Frank O. Gehry: The Complete Works. Monacelli Press, Nueva York. Catálogo completo de la obra de Gehry hasta esa fecha, con documentación técnica y crítica de cada proyecto.
  • Lindsey, B. (2001). Digital Gehry: Material Resistance / Digital Construction. Birkhäuser, Basilea. Análisis específico del uso de CATIA y las tecnologías digitales en los proyectos de Gehry. Fundamental para entender la relación entre su forma y su método constructivo.
  • Plaza, B. (2006). The Return on Investment of the Guggenheim Museum Bilbao. International Journal of Urban and Regional Research, vol. 30, n.º 2. Artículo académico sobre el efecto económico del Guggenheim de Bilbao, útil para contextualizar el impacto de la arquitectura icónica.
  • Goldberger, P. (2009). Building Up and Tearing Down: Reflections on the Age of Architecture. Monacelli Press, Nueva York. Crítica arquitectónica accesible que incluye análisis del trabajo de Gehry en el contexto neoyorquino.

Contenido creado por ArquiSara con fines de divulgación y educación arquitectónica. Un regalo de @arquisaraarquisara.com

Contenido relacionado