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Bali y Colombia: la historia de un mismo material y dos miradas opuestas

Cómo el bambú se volvió símbolo de prestigio en Indonesia mientras Colombia subvalora la guadua, uno de los mejores bambúes estructurales del mundo.

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Bali y Colombia: la historia de un mismo material y dos miradas opuestas

Hay una historia que dice mucho sobre cómo las culturas valoran lo que tienen. Es la historia del bambú, contada desde dos lugares muy distintos: Bali, en Indonesia, y Colombia.

Los dos territorios tienen acceso a un material extraordinario. Los dos tienen condiciones para construir con él. Pero la manera en que cada cultura lo mira no podría ser más diferente. En Bali, el bambú se convirtió en sinónimo de arquitectura de alto nivel, de diseño y de prestigio. En Colombia, la guadua, que es un bambú aún mejor para construir, sigue cargando en buena parte del imaginario popular la etiqueta de material de pobre.


Bali: cómo el bambú se volvió prestigio

En las últimas dos décadas, Bali se ha convertido en una especie de referente mundial de la arquitectura en bambú.

El proyecto más conocido es la Green School, una escuela construida casi en su totalidad con bambú. Sus espacios principales tienen techos de gran altura, sostenidos por enormes estructuras del mismo material, con formas curvas y orgánicas que parecen imposibles para una caña. La escuela se volvió famosa en todo el mundo, y mostró que el bambú podía sostener arquitectura ambiciosa, contemporánea y de gran escala.

Pero la Green School no es un caso aislado. En Bali hay estudios de arquitectura especializados en construcción natural, hay hoteles, villas y viviendas privadas levantadas en bambú. Existe toda una corriente de arquitectos y constructores que trabajan el material con sofisticación, investigando sus uniones, su tratamiento y sus posibilidades estructurales.

El resultado es que en Bali, decir construcción en bambú no evoca pobreza ni precariedad. Evoca lo contrario: diseño, conexión con la naturaleza, sostenibilidad y, muchas veces, lujo. El bambú allá es aspiracional.


Colombia: la guadua, un material excepcional

Ahora crucemos el planeta hasta Colombia. Aquí el bambú también existe, y de hecho existe en una de sus mejores versiones para la construcción: la guadua, en particular la especie Guadua angustifolia.

La guadua no es un bambú cualquiera. Es considerada uno de los mejores bambúes estructurales del mundo, y se le ha ganado un apodo que lo dice todo: el acero vegetal. Tiene una relación entre peso y resistencia excepcional, una gran capacidad de carga y una flexibilidad que la hace especialmente buena frente a sismos y vientos fuertes.

A eso se suman sus virtudes ambientales. La guadua crece muy rápido, alcanza su madurez para construcción en pocos años, frente a las décadas que necesita un árbol maderable. Se regenera sola: del mismo rizoma, bajo tierra, brotan nuevos tallos sin necesidad de replantar. Y su procesamiento consume mucha menos energía que el del acero o el concreto.

La guadua, además, no es nueva en Colombia. Tiene una larga historia. La arquitectura tradicional del Eje Cafetero se construyó en buena parte con guadua, dentro de la llamada cultura del bahareque, y ese patrimonio fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Esas construcciones han resistido sismos importantes desde el siglo XIX. La prueba de que el material funciona lleva más de cien años a la vista.


La paradoja: tener lo mejor y no valorarlo

Entonces, si la guadua es tan buena, ¿dónde está el problema?

El problema es la percepción. En Colombia, durante mucho tiempo y todavía hoy, una parte importante de la población asocia la construcción en guadua con algo barato, improvisado, transitorio. Con la casa de pobre. La guadua se ve, en ese imaginario, como un material de segunda, una solución de emergencia, no como una opción digna y de calidad.

Esto no es una especulación: lo reconocen abiertamente las propias empresas y profesionales que trabajan con el material. Una parte central de su labor consiste, precisamente, en pelear contra esa idea, en explicar una y otra vez que la guadua bien tratada y bien diseñada es un material de alto desempeño, no un recurso de pobreza.

Y aquí aparece la paradoja completa, casi dolorosa. Bali tomó el bambú, un material similar, y a través del diseño y la difusión lo convirtió en símbolo de prestigio. Colombia tiene un bambú todavía mejor para construir, creciendo de forma abundante y casi sin esfuerzo en su territorio, y buena parte del país lo mira por encima del hombro.

No es un problema del material. La guadua es excelente. Es un problema de la mirada cultural que se posa sobre ella.


Por qué pasa esto

Vale la pena preguntarse de dónde viene ese desprecio, porque ayuda a entenderlo.

Una parte tiene que ver con la asociación histórica entre los materiales naturales y la ruralidad o la pobreza. Durante el siglo XX, el progreso se asoció culturalmente con el cemento, el ladrillo y el acero. Construir en material, como se dice popularmente, se volvió sinónimo de ascenso social, mientras que los materiales tradicionales quedaron ligados a lo viejo y a lo precario.

Otra parte tiene que ver con la mala ejecución. La guadua mal cortada, sin tratamiento contra insectos y hongos, mal diseñada y sin protección frente al sol y la lluvia, efectivamente se deteriora rápido. Y cuando la gente ve construcciones así, confirma su prejuicio. Pero el problema ahí no es la guadua: es la falta de técnica. Una guadua bien seleccionada, bien inmunizada y bien diseñada, con buenos aleros que la protejan, puede durar décadas.

Es decir, el prejuicio se alimenta de los malos ejemplos e ignora los buenos.


El cambio: revalorizar lo propio

La buena noticia es que esta historia está cambiando.

El nombre más conocido en este giro es el del arquitecto Simón Vélez, una figura clave a nivel mundial en la promoción del bambú como material estructural serio. Su trabajo demostró, dentro y fuera de Colombia, que con guadua se puede hacer arquitectura monumental, sofisticada y de altísimo nivel. Proyectos suyos han representado al país en escenarios internacionales.

Pero ya no se trata solo de un arquitecto. Hoy hay empresas, viveros, constructores e investigadores trabajando la guadua con estándares técnicos altos. Hay normativa que regula su uso estructural. Y hay un dato revelador: la guadua colombiana se exporta para levantar estructuras en otros países, incluyendo torres en Europa. El material que una parte de Colombia desprecia es valorado afuera.

El reto, entonces, no es mejorar la guadua. La guadua ya es buena. El reto es cambiar la mirada interna, lograr que el país valore lo que tiene.

El bambú no es un material pobre: es un material exigente. Bien tratado, da resultados que el concreto no puede igualar.

Simón Vélezarquitecto

Lo que esta historia enseña

La historia del bambú en Bali y de la guadua en Colombia es, en el fondo, una lección sobre la percepción. Nos muestra que el valor de un material no depende únicamente de sus propiedades físicas, sino también del relato cultural que lo rodea. El mismo recurso puede ser símbolo de prestigio en un lugar y motivo de vergüenza en otro.

Para quien estudia o ejerce la arquitectura, esto deja una enseñanza importante. Parte de nuestro trabajo no es solo diseñar y construir, sino también ayudar a cambiar la manera en que la gente ve los materiales, especialmente los propios. Revalorizar la guadua no es un capricho nostálgico: es reconocer que tenemos, creciendo casi solo en nuestro territorio, uno de los materiales sostenibles más prometedores del mundo.

Bali nos demostró que se puede elevar un material a través del diseño y la valoración cultural. Colombia tiene todo para hacer lo mismo con la guadua. El material siempre estuvo a la altura. Lo que falta es que la mirada también lo esté.


Referencias y lecturas recomendadas

Sobre la guadua y la construcción en bambú

  • Información técnica sobre la Guadua angustifolia y sus propiedades estructurales, incluyendo estudios de la Universidad Nacional de Colombia.
  • Documentación sobre la arquitectura tradicional del Eje Cafetero y la cultura del bahareque, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
  • Material divulgativo y técnico de empresas e iniciativas colombianas dedicadas al cultivo y la construcción con guadua.

Sobre referentes contemporáneos

  • Obra y trayectoria del arquitecto Simón Vélez como referente de la construcción con bambú.
  • Proyectos de referencia en construcción con bambú como la Green School en Bali, del estudio IBUKU, y el Pabellón ZERI.

Sobre bambú y sostenibilidad

  • Bibliografía sobre el bambú en la arquitectura moderna y su papel como material sostenible.

Contenido creado por ArquiSara con fines de divulgación y educación arquitectónica. Un regalo de @arquisaraarquisara.com

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